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Artículo · Liderazgo

¿Qué conversación estás evitando?

Reet Neemoja

Fundadora, socia · 5 de marzo de 2019 · 3 min de lectura

Las preguntas son como llaves: abren puertas. Cada pregunta envía a nuestra mente a un nuevo viaje, y lo lejos, alto o profundo que lleguemos depende de la calidad de las preguntas y de la capacidad de escucha. Por eso valoro y disfruto el coaching, tanto como coach como en el papel de cliente.

Todo coach tiene sus preguntas favoritas. Una de mis favoritas recientes es: «¿Qué conversación estás evitando?». Oí esta pregunta por primera vez hace un año aproximadamente de David Clutterbuck, uno de los mejores coaches y autores de Europa, y empecé a probarla en los momentos adecuados. Esta pregunta siempre abre una puerta apasionante y lleva a quien responde por caminos desconocidos… o incluso a un lugar donde aún no hay camino y hay que crearlo poniendo un pie delante del otro. Como senderista, disfruto especialmente de viajes así. Me gusta llevar a los clientes (sobre todo en sentido figurado) al bosque, ¡y da buenos resultados! El impacto del coaching se ve precisamente cuando vamos a explorar los matorrales y pantanos que en el día a día intentamos rodear.

Todavía no he conocido a una persona a la que no se le ocurra nada ante la pregunta sobre la evitación. Sin embargo, hay quienes se sorprenden de que, antes de hacerles la pregunta, no eran conscientes de que se mantenían alejados de una conversación o un encuentro importante. Al trabajar con el tema de una conversación evitada, siempre llegamos a un obstáculo importante cuya superación o eliminación genera un cambio significativo.

La pregunta sobre la evitación nos hace mirar temas que hemos pasado por alto de forma consciente o inconsciente. Esta pregunta nos obliga a asumir responsabilidad. Ahora vemos el tocón, el matorral, la montaña o incluso el océano en nuestro camino hacia el objetivo deseado y tenemos que decidir qué hacer: dar media vuelta e ir en otra dirección, o encontrar la manera de atravesarlo o cruzarlo. Asumir la responsabilidad es el primer requisito para crear la vida y el futuro que realmente queremos.

A veces mantener una conversación puede parecer tan inabarcablemente inmenso como un océano, y basta con meter un dedo del pie en el agua para sentir que te va a tragar. Pero en cuanto tomamos conciencia de que es así, el océano se vuelve abarcable, y nuestro cerebro, que es increíblemente ingenioso, empieza a buscar soluciones. Al sopesar los pros y los contras de distintas opciones, nos acercamos a nuestra verdad: cuál es la elección correcta para nosotros, qué queremos realmente, qué importancia tiene para nosotros nuestro objetivo, etc. Al sentir aún más a fondo, comprendemos los valores que nos guían y podemos decidir si hoy nos sirven o se han convertido en un obstáculo. Cuando nos damos cuenta de que un valor que antes nos ayudaba se ha convertido hoy en un vestigio sin vida, podemos soltarlo y elegir en su lugar un valor que nos ayude a dar el siguiente paso o salto importante en la situación actual.

¿Para qué molestarse y tomar el incómodo camino de tomar conciencia de las conversaciones evitadas y, más aún, de mantener las conversaciones necesarias? Las conversaciones son la principal herramienta de un líder, y su éxito depende de conversaciones bien elegidas y de la calidad de esas conversaciones.

Un breve ejercicio de reflexión

Piensa en un objetivo importante que quieras alcanzar. A la luz de ese objetivo, pregúntate: «¿Qué conversaciones estoy evitando?» y tómate un momento para anotar, sin censura, todas las conversaciones que te vengan a la mente: importantes e insignificantes, grandes y pequeñas. Cuando ya no te vengan más ideas, pregúntate: «¿Qué más?» y sigue escribiendo.

Haz este ejercicio por escrito, porque escribir activa más áreas del cerebro que pensar, y así profundizas mucho más en el tema y en ti mismo.

De tus conversaciones evitadas, elige la que sea más importante mantener a la luz de tu objetivo.

Imagina que ya has mantenido esa conversación. ¿Qué ha cambiado en cuanto a alcanzar el objetivo? ¿Cómo te sientes?

¿Merece la pena arriesgarse y salir de tu zona de confort para mantener esta conversación? Si es así, ¿qué necesitas para llevar esta conversación con el mayor éxito posible?

¡Toma notas y ponte en marcha!

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